jueves, 30 de octubre de 2014

Mio Cid: fecha de composición y autoría.

Tanto la datación del Cantar de Mio Cid (en adelante CMC) como su autoría siempre han sido dos temas muy discutidos por los estudiosos de la materia. Dentro de las numerosas teorías o suposiciones, las dos posturas más distanciadas son representadas por Ramón Menéndez Pidal (1869-1968), que defiende una autoría de origen popular, oral; y Colin Smith (1928-1997), el cual defiende que solamente hay un autor que lo escribió. Por lo tanto, estamos ante una postura tradicionalista y otra individualista. Pidal consideraba que el Cantar de Mio Cid era obra de un juglar de Medinaceli (provincia de Soria) compuesta alrededor de 1140, menos de medio siglo después de la muerte del Cid (1099 en Valencia). Pidal señalaba a un juglar de Medinaceli porque en el CMC llama a esta provincia Medina, lo cual refleja familiaridad, y, además, la "afrenta de Corpes", que da pie a la tercera parte del cantar, es una leyenda de la zona de Medinaceli. Esta datación la justifica Pidal basándose en una alusión contenida en un texto en latín de 1147-1149 aproximadamente, el Poema de Almería (Carmen de expugnatione Almariae urbis), donde se refiere así al héroe: "Ipse Rodericus, Meo Cidi sepe vocatus, / de quo cantatur quod ab hostibus haud superatur" ("El mismísimo Rodrigo, llamado usualmente Mio Cid, de quien se canta que no fue vencido por los enemigos") vv. 233-234. Esta alusión a un canto sobre el héroe parece garantizar que el Cantar de Mio Cid ya estaba compuesto para esas fechas. Además, no lo llama "campidoctor" como en las crónicas latinas (Historia Roderici o Gesta Roderici campidocti) o en los poemas latinos (Carmen campidoctoris), sino con el nombre popular que le había puesto la gente: el Cid.

En todo caso, si los datos del CMC conducen a una datación posterior, esa mención podría aludir a un cantar anterior sobre el héroe, quizá incluso a un poema fuente del poema conservado, pero no a este mismo. De hecho, se ha barajado la posibilidad de que las hazañas del Cid fueran ya cantadas en vida de este a modo de cantos noticieros que informarían al pueblo de guerras y combates, como ya hemos apuntado en el punto anterior, aunque de esos cantos noticieros no existen pruebas que los respalden. 
En 1961, con 91 años, Pidal publicó un artículo en la revista Romania que se titulaba "Dos poetas en el Cantar de Mio Cid". En él sostenía que antes del juglar de Medinaceli (1140) hubo otro de San Esteban de Gormaz (localidad cercana a Medinaceli) que habría escrito el CMC alrededor de 1110 y sería el responsable de los elementos más históricos del poema. En 1140 el juglar de Medinaceli lo habría amplificado incluyendo los elementos más novelescos.

Por otra parte, Colin Smith señala como autor a Per Abbat, siguiendo el colofón del manuscrito que, hallado en el s.XVIII en el monasterio de las monjas clarisas de Vivar (Burgos), fue publicado en 1779 por Tomás Antonio Sánchez, hacia 1863 comprado por el Marqués de Pidal y, finalmente, adquirido en 1960 por la Fundación Juan March, la cual lo donó a la Biblioteca Nacional de Madrid. Al final de este códice del CMC figura el explícit siguiente: "Per Abbat le escrivió en el mes de mayo / en era de mill e CC XLV años". Esta firma ha puesto al descubierto importantes problemas originando diversas opiniones. En primer lugar, debemos tener en cuenta que hasta entrado el siglo XIV los años en la Península se contaban a partir del 38 a.C., fecha de la fundación de las provicias romanas de hispania: la llamada era de César. Por lo tanto, el 1245 citado corresponde al año 1207 de la era cristiana. Ahora  bien, los estudios paleográficos indican que el manuscrito data del siglo XIV, ya que el amanuense muestra rasgos lingüísticos propios de esta época e inusuales en el siglo XII, por ejemplo:
  • Uso de "y" frecuente en palabras como "myo" o "yr".
  • Uso de "v" en lugar de "u" en posición inicial: "vno".
  • Las letras mayúsculas tienen en su interior dos rasgos paralelos, detalle que era común ya a finales del siglo XIII y durante todo el siglo XIV.

Así pues, el manuscrito que conservamos en la actualidad no es del 1207, sino del siglo XIV. Lo que ocurre es que este es una copia del manuscrito supuesto en 1207 escrito por Per Abbat y su copista mantuvo el colofón anterior. Menéndez Pidal insitía en que el manuscrito era de 1307 y no de 1207, pues argumentaba que se había borrado una "C" en el explicit de Per Abbat, ya que había un espacio entre la última "C" y la "X", pero los estudios recientes no encuentran indicios claros de que en ese espacio hubiese habido una "C". Jules Horrent (1920-1981) refiere que Per Abbat copia un manuscrito del 1207, de autor desconocido, y borra la tercera "C" porque se equivoca en la fecha, ya que él es del siglo XIV y, al igual de Pidal, lo considera un mero copista. Hemos de tener en cuenta que en la Edad Media "escrivir" significaba ser el copista, no el autor. Para lo que hoy conocemos como autor debería haber puesto "compuso" o "fizo", no "escrivió".  

Colin Smith sostiene que existió un Per Abbat en el siglo XIII que escribió ese manuscrito, aunque después fuera refundido por otro en el s. XIV, y que era abogado, con lo que justifica que el poeta sea capaz de dar más dramatismo en la sala de justicia que en el campo de batalla. Smith sostuvo que Abbat no se fijó en ninguna tradición oral, sino que se adjudicó la noble tarea de dar a Castilla un poema que pudiera rivalizar con las mejores chansons de geste de Francia. El autor sería, pues, un culto jurisperito burgalés que conocería la vida del Cid a través de documentos de archivo como crónicas medievales. En sus últimos trabajos, Smith matizó su postura señalando que Per Abbat podría ser el copista solamente, pero que, aún así, el autor del CMC no era un juglar cualquiera, sino un hombre culto entendido en leyes. A fin de cuentas, tanto los partidarios de una procedencia juglaresca como los del autor individual coinciden en que la forma del CMC del códice de Madrid requiere otros antecedentes, o sea, que se trataría siempre del texto de un autor refundidor. Lo que hoy llamamos CMC no es, en rigor, sino una versión producto de una serie de versiones previas.  


Por otra parte, barajando una posibilidad absolutamente diferente a las anteriores, una de las teorías más actuales es la de Dolores Oliver Pérez, profesora de Lengua y Literatura árabes, que publica en el año 2009 un libro en el que atribuye como autor del Cid a un árabe: Abu-I-Walid al-Waqqasi. La investigadora desarrolla una teoría según la cual el poeta sería el interlocutor con el que el Campeador se entrevistó antes de su entrada en Valencia para convencerle de que no corriera la sangre ni hubiese represalias para sus habitantes. La fecha que ella le atribuye añ poema es alrededor del año 1095. Algunos de sus argumentos principales son:
  • En 1207 ya existía un sentimiento de animadversión hacia el infiel. Sin embargo, en el CMC conviven moros y cristianos. El Cid, al entrar en Valencia, no hizo daño alguno ni suprimió las mezquitas.
  • Señala Dolores Oliver que el episodio de la afrenta de Corpes solo pudo ser creado por alguien con formación islámica. ¿Cómo van a vengarse unos nobles castellanos desnudando a las hijas del Cid? En el muindo islámico así es como se ultraja: la desnudez de la mujer es algo sagrado que debe protegerse de la profanación.
  • Cómo trata el Cid a su mujer y cómo concierta el matrimonio de sus hijas sin consultarle.

Esta teoría de Dolores Oliver no ha tenido una buena acogida entre los medievalistas, como ocurre con Alberto Montaner Frutos, el cual señala que esta teoría no se sostiene.



Si quieres consultar online los estudios cidianos de Alberto Montaner y saber un poco más del CMC, puedes consultar la dirección web http://www.caminodelcid.org/Camino_Aspectosliterarios.aspx