lunes, 8 de diciembre de 2014

Me gustas cuando callas. La importancia del lenguaje no verbal. Actividades

Cada día se enseña en las escuelas el correcto uso del lenguaje con sus preceptos en el modo escrito y sus leyes sociales en el contexto oral. Por la mañana se dice "buenos días", a los mayores los tratamos de "usted", siempre se dice "gracias" y si te preguntan "¿qué tal?", siempre se dice "bien". El lenguaje es una convención social y, como tal, está sujeto a múltiples estereotipos, pero nuestras emociones y sentimientos no tienen por qué estarlo. Si bien es cierto que pensamos con el lenguaje y que este, entonces, es la base de nuestros pensamientos, nuestro semblante es el reflejo más real de ellos.  Una mirada, una mueca, una postura o cualquier gesto corporal puede transmitirnos mucha información de la otra persona, y eso también es comunicación. Por ejemplo, cuando un individuo lleva a cabo una exposición y se atisba en él un pequeño temblor en las manos o rojeces en su rostro, nos está comunicando involuntariamente su estado: está nervioso. De otro lado, alguien que nos habla mirando al suelo puede indicar que está avergonzado o triste. O también, alguien que se dirige a nosotros realizando rápidos movimientos con las manos puede ser reflejo de cierta agresividad contenida o ansiedad.

Es cierto que frente al silencio la palabra tiene mucha potencia, pero no debemos dejar que la melodía de los fonemas lingüísticos ensordezca nuestra percepción global de la situación. Mientras la palabra se medita y se escoge, las miradas o los gestos emergen sin deliberación. El habla es la expresión que elegimos, el lenguaje no verbal es la manifestación de todo, porque se trata, como decíamos, de algo involuntario. Es por ello muy importante detenerse en las aulas de Lengua a tratar esta parte de la comunicación, ya que comunicarse no implica únicamente el descifre de un código lingüístico, sino la comprensión global de aquello que se transmite, sea verbal o no. Desde luego, si existe algún tipo de magia está en el hecho de comprender a alguien que quiere decir todo lo contrario a lo que dice. Así pues, en un ánimo de darle, por un lado, un sentido práctico a esta asignatura que suele concebirse demasiado teórica, y de desarrollar la capacidad socio-afectiva de los alumnos por otro, propongo las actividades siguientes:

  1. En primer lugar pedimos a los estudiantes que recuerden situaciones en las que sentían una cosa y, al no poder decirla por cualquier motivo, dijeron otra cosa contraria. ¿Siempre que nos preguntan "¿qué tal?" y decimos "bien" estamos realmente bien? ¿Por qué decimos entonces siempre eso? ¿Nos gustaría que alguien detectara la verdad?
  2. Por parejas los discentes tienen que decir algo con las palabras mientras muestran lo contrario con su lenguaje no verbal. El receptor tiene que escribir qué detecta en la comunicación no verbal de su compañero y en qué se diferencia de lo que dice.
  3. Por parejas crean conversaciones en las que alguno de los dos participantes no diga verdaderamente lo que siente y solo lo muestre con el lenguaje no verbal. Estas parejas representarán la conversación al resto de la clase que tendrá que averiguar quién no habla acorde con lo que manifiesta en la comunicación no verbal.