lunes, 13 de octubre de 2014

La épica medieval: orígenes e historicidad

La poesía épica o epopeya es uno de los géneros literarios por excelencia del medioevo. Se trata de un poema narrativo extenso en el que se cuentan las hazañas de un héroe. Durante la Alta Edad Media las dos instituciones capitales de la sociedad eran el monasterio y el castillo. El primero albergaba el monopolio de la cultura, mientras que el castillo cobijaba a una aristocracia inculta, atenta solamente a las vicisitudes de la guerra. Es la existencia de esta aristocracia guerrera e inculta la que provoca una poesía oral en lengua vulgar y de carácter heroico, los denominados cantares de gesta, cuyas formas sencillas y elementales se ajustaban al nivel cultural de este público a quien van dirigidos.

La poesía de estos siglos se proponía entretener a un público determinado a la par que lo informaba y lo educaba. Menéndez Pidal señalaba que era posible que estos cantares épicos arrancasen del interés noticioso por los hechos históricos, esto es, decía que los cantares eran noticias de sucesos que habían ocurrido recientemente, pues argumentaba que solo si los cantares trataban hechos reales cercanos a la sociedad esta iba a mostrar interés por ellos, de lo contrario, no interesarían a ese público tan alejado de la cultura. Podemos decir, entonces, que hay cierto carácter histórico en los cantares de gesta, sin embargo, no podemos soslayar el hecho de que el juglar puede en todo momento novelizar los acontecimientos e inventar nuevos personajes e historias a raíz de las reales. Cuando el juglar actúa en las plazas lo hace de manera poética, no comprometido con los hechos históricos, no con una conciencia de historiador, sino de artista; aunque se base en sucesos reales para motivar el interés del público.

Ahora bien, no hablamos, pues, de un poeta tal y como lo conocemos en la actualidad que aspira a hacer arte con sus propios sentimientos, sino todo lo contrario, es un poeta que canta los sentimientos comunes a toda la sociedad. En la Edad Media se diferencian tres tipos de poetas:
  • Trovador: es el poeta de las cortes feudales, de las clases altas. Es una poesía de origen señorial, ya que grandes señores, como el duque Guillermo IX, fueron los primeros trovadores. Cantan sentimientos amorosos en versos que tienden a formas artísticas fijas. El trovador no pretende vivir de su arte porque ya pertenece a la alta sociedad, a diferencia de lo que ocurre con el juglar.
  • Clérigo: es el poeta del monasterio, depositario de la cultura tradicional. Escribe con un arte estudiado de sílabas contadas asuntos religiosos o filosóficos, es lo que llamamos el Mester de clerecía, donde nos encontramos los versos alejandrinos (14 sílabas). La inspiración de estos poetas y sus fuentes se hallaba en los libros que albergaban. Eran poetas cultos.
  • Juglar: es el poeta de todos, es el poeta de la plaza pública que viaja recitando los versos que aprende de memoria. Vive de esta profesión a diferencia del trovador. El juglar no pone gran cuidado en la regularidad métrica ni en los artificios del estilo. Este es el poeta que canta los cantares de gesta y que constituye en esta época lo que se ha denominado el Mester de juglaría.
En oposición a aquellos que piensan que la épica medieval tiene su origen en los clérigos, Menéndez Pidal cree que el juglar precede al clérigo y que existía una poesía de transmisión oral muy anterior a la escritura. Dice Pidal que lo que hicieron los clérigos fue fijar estas composiciones orales que los juglares venían cantando desde hace mucho tiempo. Pidal sostiene en todo momento un origen tradicional juglaresco, no erudito. Además, señala que lo que hacían los juglares era perpetuar en lengua romance la tradición heroica de los visigodos adaptándola a nuestro carácter nacional. Por lo tanto, atribuía en un primer momento un origen germano a los cantares de gesta. Por otro lado, indicó que a este primitivo fondo germánico vinieron a añadirse los influjos franceses gracias a las peregrinaciones a Santiago de Compostela, la venida de monjes cluniacenses y las bodas con nobles borgoñones.